miércoles, diciembre 2, 2020
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COMO PREPARAR A TU HIJO PARA HABLAR DE TEMAS DIFÍCILES

Para poder conversar con tu hijo de temas que son delicados o difíciles de conversar siempre uno tiene que estar atento a sus reacciones tal como sucede con este ejemplo. “Voy a decirles que sean amables y que tomen buenas decisiones”, dijo mi hijo de 2 años cuando notó el caos en la pantalla del televisor. Mi esposo y yo nos miramos el uno al otro. Estábamos viendo las noticias y no creíamos que nuestros pequeños prestaran atención mientras jugaban. Ups

En ese momento, me di cuenta de que mis hijos son mucho más conscientes de su entorno de lo que había pensado anteriormente. Con tantas cosas que suceden en el mundo (desastres naturales, guerra, intimidación, violencia comunitaria y divorcio), ya sea en la calle o en todo el mundo, es importante que tengamos un plan para discutir temas más desafiantes con nuestros hijos.

De hecho, a veces es imposible imaginar discutir algunas de estas cosas con nuestros hijos, pero como padres, es nuestro trabajo iniciar una conversación. Sé que prefiero que mis hijos escuchen sobre mí la tragedia y trabajen con sus sentimientos en casa en su espacio seguro, en lugar de hablar con un amigo o una pantalla de televisión al azar en un aeropuerto.

Una parte clave de la autorregulación es poder procesar los sentimientos negativos. Al pensar en cómo abordar la conversación, es importante tratar de encontrar un delicado equilibrio entre la verdad y demasiada información. ¿Qué necesitan saber? ¿Cómo puedo compartir los hechos sin asustarlos? ¿Están listos para esto?

CONSEJOS PARA HABLAR CON SUS HIJOS

Aquí hay algunos consejos para preparar el escenario para no tener conversaciones difíciles con sus hijos:

Asegúrate de estar en un ambiente cómodo. ¿En qué parte de su casa o de su vida diaria la conversación se sentirá más segura para usted y sus hijos? Asegúrese de eliminar las distracciones para que pueda concentrarse y ser productivo. Solo incluya personas en la conversación que necesiten estar allí.

Planifica lo que vas a decir. Uno de los factores clave en una conversación exitosa es que te sientes cómodo al iniciarla. Tenga un plan en mente sobre la cantidad de información que divulgará, el tipo de vocabulario que usará para describir la situación y qué cree que debe quedar fuera de la historia. Comience preguntándoles qué saben y permita que eso guíe el resto de la conversación.

Si su hijo es menor de 5 años, lo mejor es que sea sencillo y evite la discusión de cualquier cosa horrible. Las grandes ideas como la amabilidad, la empatía y el amor son perfectas para esta edad.

Elige libros ilustrados para ayudarte con los puntos de conversación. Muchos autores abordan temas difíciles en sus libros ilustrados, y esta es una manera perfecta de mantenerse a sí mismo, a su hijo y a la conversación. Visite sitios como Raising Luminaries: Books for Littles para encontrar títulos que lo ayuden a explicar temas que son difíciles de navegar.

Asegúrese de tener suficiente tiempo para la conversación. Es mejor no comenzar una conversación seria mientras corres del supermercado a la práctica de béisbol. Las conversaciones difíciles requieren más tiempo y espacio que eso. Deje espacio para sentimientos y preguntas, así como también tiempo para descomprimirse después.

Haga hincapié en que usted es un espacio seguro para su hijo. Asegúrese de que su hijo pueda acudir a usted para hablar más sobre este tema. Hágales saber que pueden hacer preguntas, hablar sobre sus sentimientos o simplemente venir y recibir algunos abrazos. Asegúrese de seguir y ser paciente con ellos. Algunos temas son grandes y abrumadores, por lo que sus hijos pueden necesitar un poco de tiempo para comprender.

Mantente positivo. Recuerde a su hijo sobre el poder y la importancia de ser una buena persona. Dependiendo del tema de su conversación difícil, hay diferentes puntos para conducir a casa. Si se trata de una conversación sobre violencia comunitaria, hable acerca de cómo pueden ser buenas personas y señale a las buenas personas en su vida cotidiana.

Si se trata de una conversación sobre un desastre natural u otra catástrofe, refuerce que su hijo y su familia están seguros y que continuará trabajando duro para mantenerse a salvo.

Proporcione a su hijo herramientas para procesar y aceptar grandes sentimientos. Dele a su hijo un área segura, como un fuerte, que sirva como un lugar para la reflexión. Comparta un cuaderno con su hijo en el que pueda escribir o dibujar imágenes de un lado a otro.

Dándoles las herramientas que necesitan para procesar pensamientos y sentimientos, todo mientras mantiene abiertas las líneas de comunicación, ayudará a su hijo a medida que trabajen en temas abrumadores.

Discuta los posibles pasos que pueden tomar para avanzar. Dependiendo del tema, los niños pueden verse afectados personalmente y sentirse llamados a ayudar. O incluso pueden estar en una situación en la que tienen que defenderse por sí mismos.

Hable sobre las posibles formas en que pueden avanzar, ya sea donando suministros, defendiéndose o hablando con un consejero. Invite a su hijo a juegos de roles. Comparta sugerencias sobre lo que podrían decir y hacer, y permítales practicar.

Esta visión de futuro ayudará a su hijo a sentirse más preparado para regresar al mundo y enfrentar temas y situaciones abrumadoras.

Podemos fomentar la resiliencia en nuestros hijos creando un hogar donde se sientan seguros para hablarnos de cualquier cosa.

Fuente: education.com

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